Después de una iniciación en Reiki es habitual volver a casa con ilusión y también con preguntas.
Quizá te sientas a practicar y te distraes. O has escuchado que debes dejar el café, cambiar tu alimentación o sentir algo especial en las manos para que la sesión funcione.
A lo largo de mis 25 años de práctica y formación en Reiki he visto cómo estas dudas pueden hacer que algo que comenzó desde la curiosidad se convierta en una exigencia.
Si acabas de iniciarte, quiero compartir contigo algunas respuestas desde mi experiencia, para que encuentres una manera de practicar más tranquila y consciente.
1. ¿Necesito estar muy concentrada para practicar Reiki?
Muchas personas creen que, para practicar Reiki, deben mantener la mente completamente en blanco. Cuando aparecen pensamientos, sienten que lo están haciendo mal.
Distraerse es natural. Puedes darte cuenta de que estás pensando en una conversación pendiente o en lo que tienes que hacer después y, simplemente, volver a prestar atención al momento presente.
Al comenzar, busca una postura cómoda y dedica unos minutos a respirar con tranquilidad. No necesitas vigilar cada pensamiento ni luchar para que desaparezca.
Cuando acompañas a otra persona, mi recomendación es ofrecerle tu atención. Estar presente también significa observar si se encuentra cómoda, escucharla y respetar lo que necesita durante la sesión.
La concentración puede ayudarte a conectar con la práctica, pero no tiene que convertirse en una prueba que debas superar.
2. ¿Puedo hacerme Reiki mientras veo la televisión?
Hay personas que practican autotratamiento mientras descansan en el sofá, escuchan música o ven una serie. Otras prefieren un espacio tranquilo, sin pantallas ni distracciones.
Puedes probar y observar cómo te sientes. Si acabas de iniciarte, dedicar unos minutos a practicar en calma puede ayudarte a familiarizarte con las posiciones de las manos y reconocer tus sensaciones.
Por ejemplo, puedes colocar las manos sobre una zona cómoda para ti y respirar durante unos minutos, sin esperar que ocurra algo concreto. Otro día puedes practicar mientras descansas en el sofá y observar cómo has vivido cada momento.
Cuando das una sesión a otra persona, sí considero importante dedicarle tu atención. Ha reservado ese tiempo para sentirse acompañada y cuidada.
3. ¿La alimentación o el café afectan al Reiki?
Quizá hayas escuchado que debes dejar el café o seguir una alimentación determinada para practicar Reiki. Sin embargo, no necesitas adoptar una dieta especial ni ayunar para comenzar.
Cada persona puede observar cómo se encuentra. Si el café te produce nerviosismo o te dificulta descansar, tal vez prefieras reducirlo o evitarlo antes de una sesión. Si no es tu caso, no tienes por qué sentir culpa por tomarlo.
Lo mismo ocurre con otros hábitos. Dormir, alimentarte de una forma que te siente bien y atender tus necesidades son maneras de cuidarte en tu vida cotidiana.
La práctica de Reiki puede formar parte de ese cuidado, sin añadir reglas que te generen más preocupación.
Si necesitas hacer cambios importantes en tu alimentación o tienes una condición de salud, consulta con un profesional sanitario.
4. ¿Puede el Reiki ayudar durante una enfermedad o una recuperación?
Durante mis años practicando Reiki he acompañado a personas que atravesaban procesos físicos y emocionales muy diferentes.
Hace un tiempo organizaba encuentros de Reiki a los que acudieron varias personas en tratamiento oncológico. Todas recibían la misma sesión, pero cada una estaba viviendo su propio proceso y experimentaba la práctica de manera diferente.
Algunas compartían que se sentían más tranquilas y que llevaban mejor la quimioterapia. Para ellas, aquel espacio suponía también un momento de cuidado y bienestar. Siempre participaban de la mano de sus respectivos tratamientos médicos.
A mí me gusta explicarlo con una imagen: no es lo mismo afrontar el día con la batería al 10 % que sentir que hemos podido recargarla al 90 ó 100%.
El ritmo cotidiano puede mantenernos en tensión, con prisa y en estado de alerta. Desde mi experiencia, el Reiki ofrece un espacio para detenernos, descansar y recuperar energía, ayudándonos a afrontar con más recursos los retos físicos y emocionales.
También confío en la capacidad natural del cuerpo para recuperarse. Por ejemplo, ante una fractura, el organismo pone en marcha mecanismos para reparar el hueso, con la atención médica que corresponda. En mi experiencia, el Reiki puede acompañar esos procesos y favorecer la recuperación.
Yo misma lo viví cuando, con 22 años, me sometí a una cirugía maxilofacial. Mi cirujano me explicó que podía tardar un año en recuperar la sensibilidad de la cara. Ya tenía reiki y me daba mis sesiones y también vinieron algunas veces mis compñeros a compartir reiki. Al cabo de un mes estaba casi recuperada y él se sorprendió de la rapidez de mi evolución.
¿Podría haberme recuperado sin Reiki? Sí, seguramente. Pero, desde lo que yo viví, siento que fue un apoyo importante durante aquel proceso.
Nunca presento el Reiki como una cura para una enfermedad ni como sustituto de un tratamiento médico. Sí afirmo, desde la convicción que me dan estos 25 años y mi propia experiencia, que puede ayudar a mejorar la calidad de vida, también cuando la enfermedad no tiene vuelta atrás.
5. ¿Estoy haciendo bien Reiki si no noto nada en las manos?
Algunas personas describen calor, hormigueo o una sensación de tranquilidad. Otras no perciben nada especial. Además, la experiencia puede cambiar de un día a otro.
No sentir algo concreto no significa que estés haciendo mal la práctica. Date tiempo para familiarizarte con ella y evita compararte con las experiencias de otras personas.
Si tienes dudas sobre las posiciones de las manos o sobre cómo realizar el autotratamiento, revisa lo aprendido durante tu formación y pregunta a tu maestra o maestro. Compartir tus inquietudes puede ayudarte a practicar con más confianza.
¿Por qué formarte en Reiki?
Una formación te permite conocer los principios de Reiki, aprender el autotratamiento y practicar cómo acompañar a otras personas desde el respeto y la escucha.
También te ofrece un espacio para resolver dudas, compartir experiencias y comprender los límites de la práctica.
En Espacio Código de Luz puedes consultar nuestras formaciones y solicitar información sobre el curso de Reiki.
Si lo que necesitas ahora es un espacio de acompañamiento individual, también puedes conocer mi forma de trabajar en Ana Belén Puerta y consultarme qué opción puede encajar contigo.
Ana Belén Puerta
Maestra de Reiki y formadora en Espacio Código de Luz.
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